Mochileando por Chile. Día 10: Isla Negra y Puerto de Valparaiso.

¡Buenas tardes de Viernes, calderer@s!

¿Seguimos con nuestro viaje?

Hemos entrado ya en nuestra segunda semana por tierras chilenas, y aunque era Lunes, todavía disfrutábamos de la compañía de nuestros queridísimos anfitriones, pues habían conseguido arañarle un día al trabajo para pasar un fin de semana más largo en Valparaiso.

La mañana de la jornada de hoy la empleamos en viajar hasta el pueblo de Isla Negra.

Animados por el increíble día que vivimos el día de antes en Quintay no dudamos ni un momento en montarnos en un autobús y hacer los 70 km que separan Valparaiso de Isla Negra, y que se tardan 1h. y 30min en recorrer.

Nuestro interés por visitar Isla Negra era en parte conocer otra de las casas del poeta Neruda, la que era su preferida y donde tanto él como su mujer pasaron más tiempo. Es además el lugar donde ambos están sepultados.

Nada más bajarnos del autobús, preguntamos en el primer comercio que vimos abierto donde estaba la casa de Neruda. La señora, nos indicó muy amablemente como llegar hasta ella, para unos segundos después puntualizar: “Pero como hoy es Lunes, está cerrada, al igual que todos los museos en Chile

Nooooooooooooooooooo. ¡Pero qué poca previsión! Y de esto no podemos echarle la culpa a la Lonely Planet, porque sí que estaba bien indicado.

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Perro callejero, o “playero”

En fin, con un poco de decepción, decidimos pasear por la playa de Isla Negra, para ver la casa desde la costa.

A penas comenzamos a andar se nos unieron dos perros callejeros gigantes, de los que parece que están por todo el territorio chileno, y con nosotros se quedaron gran parte de la mañana.

La playa de Isla Negra está flanqueada por una colina llena de vegetación y donde vimos casas de veraneo realmente espectaculares.

Contrastaban muchísimo las construcciones de esta zona con la masificación urbanística que se veía al otro lado de la bahía y que nos hizo plantearnos que igual lo suyo era vivir donde estaban los bloques de pisos, para ver la preciosa playa de casitas, y no al reves. 🙂 ¡Paranoias!

Finalmente, vimos la casa de Neruda desde abajo, y pudimos ver el campanario al aire libre, y el barco que hay en el exterior de la casa, y que es también donde se encuentran las tumbas del poeta y su mujer.

Frente a la casa de Neruda además, a pie de playa se encuentra un gran busto con el perfil del poeta y su característica boina mirando al mar. Un gran homenaje para este enamorado del océano.

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Busto de Neruda

La playa de Isla Negra es pequeñita, pero muy bonita, y las rocas están como salteadas de vetas negras lo que le dan al paisaje un carácter muy peculiar.

Playa de Isla Negra
Playa de Isla Negra

Playa de Isla Negra

La playita de Isla Negra está unida por tierra con otra playa más extensa, la que hay justo antes de alcanzar la población de El Tabo a la cual llegamos andando. La playa es en realidad la desembocadura de un río, y como indicaban los carteles, no era muy aconsejable bañarse.

Por el camino hasta El Tabo vimos muchas florecillas curiosas y preciosas conchas que hacían el paseo curioso, pero cuando finalmente llegamos a la población del Tabo, un lugar turístico de veraneo y que en invierno no tenía mucho más que ofrecernos, decidimos que era momento de regresar a Valparaiso y volvimos a la carretera principal, donde tomamos el bus de vuelta que nos recogió por el camino, sin necesidad de volver a Isla Negra.

Flores en la playa
Flores en la playa
concha marina
Concha marina

De vuelta en Valparaiso, seguimos visitando algunos lugares que nos habíamos dejado para este último día, como eran el puerto, el barrio del cerro de Artillería y las calles antiguas tras la zona del puerto viejo.

El ascensor Artillería (en la plaza Aduana) nos lo cerraron en la cara, y ya no abrían hasta la tarde. Luego vimos que estaban grabando una serie, o una película en lo alto del cerro, y que a lo mejor era por eso que habían cerrado el ascensor, para reservarlo al personal de grabación para que subieran el equipo en los ascensores. La opción fue subir andando y la verdad es que estuvo bien, pues así pudimos hacerle fotos al ascensor desde lo alto.

En lo alto del cerro está el Museo Naval y Marítimo (por supuesto, también cerrado, pues era Lunes) y un mirador desde donde se puede ver el puerto y donde nos comimos nuestros sandwichillos y paramos para reponer fuerzas.

También allí en lo alto del cerro pudimos ver la preciosa Casa Cuatro Vientos, una casa de principios de siglo que es ahora un distinguido restaurante. ¿Os imagináis las vistas desde las mesas?

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Grúas del Puerto de Valparaiso
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Puerto de Valparaiso
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Casa Cuatro Vientos

Continuamos caminando por el cerro, hasta que finalmente emprendimos el descenso pues nos quedaba por visitar el Barrio de El Puerto, a los pies del Cerro Artillería.
El barrio de El Puerto es la zona más antigua de Valparaiso, pero también la peor conservada. Es increíble como los edificios se están cayendo a pedazos en una zona que es Patrimonio de la Humanidad, (aunque no sé de que me sorprendo, cuando pasa lo mismo en nuestro Albayzin).

Lo que más llama la atención es que muchas de las fachadas no solamente están en ruinas sino que la vegetación ha crecido dentro de los edificios y sale por las ventanas, abriéndose paso a la luz.

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manzanas enteras en ruinas en el barrio del Puerto
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trolebus en el barrio del Puerto
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Quien no tiene una terraza es porque no quiere
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fachadas en ruinas con vegetación

Finalmente llegamos al último tramo de nuestra visita a Valparaiso, antes de encaminar nuestros pasos hacia la estación de autobuses, donde tomaríamos el autobús de vuelta a Santiago. Se trata del famoso Paseo Yugoslavo que cuenta con unas interesantes vistas al puerto, y con el Palacio Baburizza una mansión construida a principios de siglo y que ahora alberga el Museo de Bellas Artes de la ciudad.

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Palacio Baburizza

Finalmente llegó el momento. La vuelta a casa. Para nuestros anfitriones bastante más dura pues para ellos significaba la vuelta al trabajo y a la rutina de cada día.

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Sopa Azteca

Para nosotros en cambio, significaba el comienzo de una nueva aventura. Nos esperaba el desierto de Atacama, el más árido del mundo, uno de esos sitios que uno piensa que tiene que visitar antes de morirse pero que nunca tienes la seguridad de que vayas a poder visitar. ¡Toda una aventura!

Después de todo el día viajando, andando, y de un lado para otro, por fin, estábamos en casa, y no pudimos terminar mejor la jornada. Nuestra anfitriona rastossa nos deleitó con una espectacular receta que no habíamos probado nunca antes y que nos resultó deliciosa, además ¡ideal para recomponer el cuerpo! (recordad que allí estábamos en invierno). Se trataba de una exquisita sopa azteca  de la cual mañana os traeré la receta. ¡No podéis dejar de probarla!

¡Hasta mañana Calderer@s!

8 Comments

  1. Qué pena lo de la casa de Neruda y qué raro en vuestro caso, con lo bien Qué organizais los viajes. Qué bonita la playa.

  2. ¡Qué bonita crónica! Me quedo con la Casa Cuatro Vientos ¡qué pasada!Tenía que ser flipante vivir ahí.

  3. Me encanta, es preciosa la playa y el pueblo de Neruda. Y los edificios de todo Chile son de alucine casas tan señoriales y tan en ruinas da que pensar. Nerviosa estoy esperando Atacama. Gracias por el viaje

  4. Adios, Valparaíso… VALPARAIIIIISOOOO DEEEE MIAMOOOOOOOOOOOOR…. y a sus chorrillanas! mwahahhaahahah 😛

  5. ¡¡¡¡Hay los lunes, los lunes!!! Las gaviotas viajeras no podeis olvidar que “siguen” existiendo los lunes. Gracias. Dad

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