Senderismo en Sierra Nevada. Ruta: Arenales del Trevenque – Canal de la Espartera.

(Parque Nacional de Sierra Nevada)

Canal de la Espartera
Itinerario circular: Arenales del Trevenque – Canal de la Espartera

Nos pareció un poco confusa la información disponible sobre esta ruta pues la mayoría de los mapas indican la ruta en un sentido, y sin embargo la descripción es en el contrario, por lo que no sabíamos si es que había algún problema en hacerlo en el sentido que se ve en el mapa que veis sobre estas líneas.

El interés por hacerlo en este sentido, es principalmente que el mayor desnivel se hace bajando, además de que así en la subida vas viendo siempre el Trevenque en el horizonte y te da alegría seguir avanzando y viendo como poco a poco se nos vamos acercando a su figura. Y de hecho, una vez andada podemos confirmar que no hay ningún problema y de hecho es la forma más cómoda de hacer esta ruta.

El camino está perfectamente indicado por lo que no es necesario llevar mapa o otro tipo de ayuda, pero aún así mi compañero se curró unas tomas satélite con la ruta marcada para ir sabiendo por donde íbamos. (Se inventó un gps casero :D)

Aquí las tenéis por si a alguien le resultan útiles.

Canal de la Espartera
Perfil de la ruta

 Las características de esta ruta eran perfectas para lo que queríamos hacer. Dificultad media-baja para probar un poquito nuestras diversas lesiones y poner a prueba nuestros pulmones en desuso.

Son unos 12km de recorrido circular con un desnivel aproximado de 500m. La subida, en la dirección en que  nosotros la hicimos es intensa para los que no estamos en forma, pero corta. En el otro sentido nos pareció que se nos habría hecho interminable cuando la bajamos.

Con buena marcha se tardan unas 4,5 – 5 horas, pero como ya sabéis, nosotros nos paramos en cada esquina a hacer fotos con lo que nos llevó casi 6.

Hay una opción de hacer esta ruta un precioso paseo si la hacemos en sentido contrario y llegamos sólo hasta el río. Aunque haciéndola así es muy sencilla, no es recomendable ir con niños muy pequeños, pues los caminos a veces son realmente estrechos y un paso en falso te puede hacer caer muchos metros.

La ruta parte desde el aparcamiento que hay en el mirador de los Alayos, que se encuentra a unos pocos minutos de la Fuente del Hervidero. Cuidado con los coches bajos que el camino tiene importantes baches que salvar.

Comenzamos el ascenso por el sendero marcado como PR-A 21 que rápidamente se desvía hacia la izquierda rodeando el cerro que hay frente al aparcamiento. Inmediatamente nos adentramos en una zona de dolomías que transforma el paisaje radicalmente. Al fondo nos vigila el pico del caballo y a nuestra derecha los montes Alayos.

Dolomías en la zona de los arenales del trevenque
Camino a través de dolomías, con el pico del Caballo al fondo.
Montes alayos
Montes Alayos

Tras 1,5km de subida llegamos a un mirador desde donde podemos admirar el pico del Trevenque y sus arenales. Nos rodea un paisaje abrupto y escarpado.

Canal de la Espartera
Mirador del Trevenque

Continuamos avanzando por el sendero desde el cual podemos ver la llamada “cuerda del Trevenque” por encima de nuestras cabezas. El paisaje que nos rodea es de lo más peculiar, y a veces da la sensación de estar caminando por la superficie de la Luna.

Por el lecho seco del barranco del Búho seguimos la ascensión hasta alcanzar los 1.700m de altitud, donde nos encontramos con que cada vez hay más vegetación, hasta que de pronto nos vemos dentro de un pinar. Justo en este punto encontramos la indicación que nos hace desviarnos a la derecha, por lo que nos despedimos de las vistas del Trevenque hasta la próxima vez. El descenso se hace a través del pinar donde de nuevo nos encontramos con vistas de picos nevados y con los Alayos.

Canal de la Espartera
El camino desciende por el pinar.
La vegetación se hace más frondosa.
La vegetación se hace más frondosa.

Pronto salimos del pinar y vamos escuchando ya el rumor del agua. Cuando finalmente llegamos abajo nos encontramos con el cauce del barranco de Aguas Blanquillas donde paramos un momento para sacar de la mochila unas piezas de fruta que nos tomamos mientras seguimos andando.

Refugio de Rosales
Refugio de Rosales

Nos separan 4 kilómetros de la toma del canal, pero decidimos parar en el Refugio de Rosales, que está un poco más adelante, a  tomarnos el (primer) bocadillo. El refugio, que pertenece a la Junta de Andalucía, estaba cerrado a cal y canto, ya que es para guardas forestales. Las vistas allí son fenomenales, con todo el cresterío de los Alayos, los Atalayones de Dílar y la Boca de la Pescá.

Además hay una fuente de agua fresca que probablemente provenga del barranco de Aguas Blanquillas.

Vistas desde el mirador del Refugio de Rosales
Vistas desde el mirador del Refugio de Rosales

A partir de este punto es cuando el desnivel se hace más pronunciado. Bajar es algo incómodo, aunque zigzagueando un poco se  hace más llevadero, pero girando sobre nuestros pasos y mirando el sendero nos pareció que hacer este itinerario subiendo esta parte es bastante más duro.

Canal de la Espartera
Desnivel tras el refugio de Rosales

Continuamos bajando por el pronunciado sendero y conforme perdemos altura vamos viendo los resultados de las intensas lluvias de este Invierno.
De repente nos parecía que estábamos en Asturias o en los Pirineos, con tanta hierba y con los árboles forrados de musgo y vegetación. Así de hermoso se veía el lugar donde antiguamente se encontraba el cortijo Rosales hoy desaparecido, del que apenas quedan los cimientos.

Canal de la Espartera
Lugar donde se encontraba el cortijo de Rosales.

Continuamos descendiendo por el empinado sendero, y la visión de los Alayos es cada vez más cercana. Podemos distinguir los pequeños neveros que aún quedan en algunos de los repechos de las escarpadas laderas de estos montes alpinos. También vamos escuchando el ruido del agua cada vez más fuerte, a la vez que podemos ver el barranco que da paso al río Dilar, coronado por los montes Alayos. Es un tramo precioso.

Canal de la Espartera
El corazón de la Sandía
Canal de la Espartera
Vistas del barranco del río Dilar y los Alayos.

Finalmente llegamos al canal de la Espartera, y poco después a la toma del canal.

Si nos desviamos unos instantes del camino hacia la izquierda llegamos rápidamente al mismo río Dílar donde podemos refrescarnos y buscar piedras verdes de serpentina. Está todo precioso y se nota que ha llovido bastante.

Toma del Canal de la Espartera
Toma del Canal de la Espartera

A partir de este punto el camino se vuelve mucho más suave y bajamos un poco el ritmo, nos dedicamos a disfrutar de él como si fuera un paseo más que una excursión.

http://tajosaltos1.blogspot.com.es/2013/02/reaparecen-los-jubiletas.html
Romero salvaje

Lo que más nos llama la atención nada más dejar el la zona de la toma del canal es el intenso olor a aromáticas que inunda el monte, y nos damos cuenta entonces de que estamos rodeados de un bosque bajo de romero y tomillo. Nos frotamos los dedos contra algunas de las plantas y descubrimos que el olor es mucho más intenso que el del romero que normalmente encuentra uno plantado en los parques.

Es un gustazo caminar con ese olor.

Seguimos avanzando por el precioso sendero, con el intenso rumor del río Dílar acompañándonos todo el camino allí abajo en el valle.

Los Alayos son nuestros guardianes a la izquierda, la Boca de la Pescá es nuestro norte y a nuestra derecha vemos como se derraman las arenas de las dolomías del Trevenque. Además es primavera y la vida bulle por doquier.

canal de la Espartera

Barranco del Búho
Barranco del Búho

 

Seguimos avanzando por el sendero que pronto hace una curva hacia la derecha y radicalmente dejamos de escuchar el ruido del río para quedarnos totalmente en silencio en el barranco del Búho, en el que nos volvíamos a encontrar, aunque ahora más al sur. Fue entonces cuando avistamos la cabra montes o muflón echándose una siesta en la ladera del barranco, y donde también vimos alguna rapaz sobrevolandonos las cabezas, aunque no supimos identificar la especie por desconocimiento.

Era del tamaño de un cernícalo pero entero negro. Y se dejaba caer desde el nido en la pared hasta las rocas circundantes, planeando arriba y abajo con tranquilidad. Sus sonidos inundaban el lugar  haciéndole parecer el señor del barranco.

Aquí nos detuvimos bastante rato, lo que nos hizo alargar la excursión mínimo 30 minutos más de lo que podía haber durado si hubiéramos continuado sin más. Mereció la pena porque nos gusta mucho observar fauna en libertad, pero sí que nuestras piernas acusaron luego el cansancio de estar allí parados de pie tanto rato, dejando que se enfriasen los músculos.

Y tras esta larga parada continuamos nuestra ruta. Nos quedaban ya apenas 15 minutos para llegar al punto de partida, esta vez por la zona del cortijo Sevilla que estaba rodeado de cabras montesas pastando y chocando sus cuernos de vez en cuando.

Al llegar aquí nos sentamos un rato en la vaya junto al coche a descansar y a quitarnos las botas, y entonces nos dimos cuenta de que en realidad teníamos hambre, por lo que volvimos sobre nuestros pasos hasta el prado frente al cortijo Sevilla para hacer nuestro segundo picnic, con unas vistas preciosas del Caballo y los Alayos.
En general ha sido una excursión que nos ha encantado, recomendable para casi todo el mundo que pueda aguantar esos 500 metros de desnivel inicial (y los de bajada).

Vista desde el cortijo Sevilla
Vista desde el cortijo Sevilla

Canal de la Espartera

6 Comments

  1. Wow ¡Qué maravilla!

  2. Anda, esta ruta la he hecho yo con mi grupo de senderismo, y me encantó!! Cómo echo de menos mis salidas de los domingos…

    • Me acordé mucho de tí, pero porque yo pensaba que tú habías subido al Trevenque. Ya mismo estás otra vez triscando montes, además piensa que es por una buena causa! 😉

  3. Que currazo tiene el blog…

    Una ruta parecida hice, pero en bicicleta, te puedes imaginar que gran parte era aprovechando las pistas anchas de vehiculos.

    • ¡Qué sorpresa! ¡Bienvenido al blog! 🙂

      Sí, se veían muchas marcas de bicis en la ruta y de echo nos pasaron dos bicicletas en la parte del descenso a una velocidad de vértigo. ¡Debe ser un subidón de adrenalina tremendo!

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