Una semana en París. Día 4. El Arco del Triunfo, los Campos Eliseos y los Grandes Bulevares.

Paris. Los Campos Eliseos y los Grandes Bulevares
Paseo por los campos eliseos y los grandes bulevares propuesto por Lonely Planet

Nuestro cuarto día en París nos llevaba a visitar el que probablemente sea el arco del triunfo más famoso del mundo, y las grandes avenidas que en el desembocan: Los Campos Elíseos y otros Grandes Bulevares Parisinos.

Lo completamos un poco, sin embargo, añadiendo una mini-visita a la parte más cercana de los Jardines de las Tullerías a la plaza de la concordía, para después continuar la ruta que recomendaba la Lonely Planet.

Nos tomamos el día más tranquilo, sin madrugar tanto y parándonos a cada rato.

Conectar nuestro hostel con el la parada de Charles de Gaulle-Étoile era de lo más sencillo, pues la parada más cercana al Woodstock Hostel es Anvers, que como ya hemos comentado se encuentra en la linea 2, por lo que no hay que hacer ni un solo transbordo para llegar al Arco del Triunfo.

Arco del Triunfo. Paris.
Arco del Triunfo.

El Arco del Triunfo se comenzó a construir en 1806 para celebrar la victoria de Napoleón en Austerlitz. Sin embargo, las tropas de Napoleón nunca marcharon triunfantes bajo él, aunque sí lo hicieron los restos mortales del Emperador cuando fueron devueltos a Francia (que descansan en Les Invalides). Rinde ahora homenaje a los soldados que han luchado en las distintas guerras por Francia, perdiendo la vida en ello. Aquí se encuentra la Tumba al Soldado Desconocido que fue instalada aquí en 1921 para honrar a los más de 1 millón de soldados franceses muertos sin identificar de la Primera Guerra Mundial.

Otro emotivo icono bajo el arco es la placa con el discurso que Charles de Gaulle pronunción desde su exilio en Londres y que fue el comienzo de la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial.

Un monumento con un grandilocuente nombre que nos habla sin embargo de muerte y de tragedias humanas que lejos de haber quedado para el recuerdo, siguen repitiéndose en nuestros días.

El arco está adornado con cuatro esculturas principales, seis paneles en relieve, y un friso justo debajo de la cornisa. Las esculturas de los pilares son de finales del siglo XVIII y principios el XIX, siendo la más famosa de ellas La Marsellesa que representa a los voluntarios que partieron a luchar contra las tropas invasoras de Prusia y Austria.

Desde la parte posterior del Arco se puede ver a la lejanía (si el tráfico te deja) el edificio cuadrado de La Defense, y al otro lado del arco se entrevé en la distancia el obelisco de la plaza de la concordia. Otro ejemplo de buena planificación urbanística, pues estos lugares emblemáticos están conectados no solo con una avenida, sino también con la vista.

Creo que sólo para ver mi cara de horror, mi compañero me acercó a los escaparates de las tiendas que hay en la Avenida de los Campos Elíseos que parte del Arco del Triunfo y llega a la Plaza de la Concordia. Monederos del tamaño de un sandwich, y de un estilo más bien hortera lucían unos cartelitos con precios que rondaban los 5,000€. Sí, sí, no es que se me haya escapado un cero de más, es que lo que se les ha escapado es la pinza a algunos estratos de la sociendad. Está claro.

Sin embargo, si alguno os sobra calderilla, pues os podéis dar una vuelta por el llamao Triangulo de Oro, donde están las tiendas más absurdamente caras y prestigiosas de la ciudad.

Pero, oigan… ¡No se piensen que no entramos en ninguna tienda! Que sí que nos acercamos a una Boulangerie a comprarnos unos deliciosos panes de aceitunas y otros de queso que nos dieron energía para el resto del día. Creo que e total nos gastamos 3€ entre los dos, jajjaja.

Arco del Triunfo desde los Campos Eliseos.
Arco del Triunfo desde los Campos Eliseos.

Continuamos avanzando lentamente por la avenida de los Campos Eliseos donde encontramos distintas amenidades, como por ejemplo una exposición de fotografía al aire libre sobre mujeres científicas de todo el mundo.

En un momento dado cruzamos a la otra acera para sentarnos a descansar en unos bancos, y fue entonces cuando se cubrió por completo el cielo de nubes, se perdió el poco sol que había, y de buenas a primeras…¡se puso a nevar!

Cuando llegamos a la altura del Grand y Petit Palais la temperatura había descendido muchísimo pero como íbamos bien abrigados decidimos continuar un poco más y acercarnos al puente de Alejandro III que lleva a Les Invalides, el lugar donde hoy en día se encuentra enterrado Napoleón.

Los Grand y Petit Palais fueron construidos para la exposición universal de 1900 y son hoy museos con restaurantes. Sin entráis, no os olvidéis mirar hacia arriba para contemplar el tejado de cristal del Grand Palais. (Hay que pagar, nosotros no entramos).

Desde este punto hay también unas interesantes vistas de la torre Eiffel y la nieve que caía de alguna manera lo convirtió en un momento especial del viaje.

Torre Eiffel desde el puente Alejandro III
Torre Eiffel desde el puente Alejandro III

Continuamos nuestro camino hacia la Plaza de la Concordia por la avenida de los campos Elíseos, parándonos de vez en cuando en algún banco para descansar un poco.

La plaza de la Concordia tiene también una larga historia y es una de las plazas públicas más grandes de la ciudad de París. Durante la revolución francesa se derribó la estatua ecuestre de Luis XV y se instaló aquí la guillotina, traída desde la Bastilla. Aquí perdieron sus cabezas Luis XVI, María Antonieta y otros personajes. Tras el “Reinado del Terror” la plaza tomó su nombre actual en un intento por conciliar a los franceses.

En los años 30 del siglo XIX Egipto entregó a Francia los obeliscos que marcaban la entrada al templo de Luxor. Uno de ellos permaneció en Egipto, ante la imposibilidad de transportarlo. El otro en cambio,  utilizando todo tipo de artilugios fue conseguido llevar hasta Francia, y puesto en la plaza de la Concordia en el lugar donde anteriormente había estado la guillotina.

Arco del Triunfo desde la Plaza de la Concordia
Arco del Triunfo desde la Plaza de la Concordia
Lago en el Jardin de las Tullerias
Lago en el Jardin de las Tullerias

La siguiente parada antes de iniciar nuestro camino hacia los grandes bulevares fue en el Jardín de las Tullerías. Este Jardín fue diseñado por el mismo arquitecto de los jardines de Versalles y se encuentra entre la plaza de la concordia y el museo del Louvre. Tiene un lago circular al rededor del cual se amontonan sillas verdes de metal que la gente puede mover a su gusto para buscar un rincón donde relajarse. Llama la atención la cantidad de gente haciendo footing por todos lados.

Si uno tiene ganas de arte pero no puede entrar al Louvre, una opción es darse un paseo por el jardín para contemplar las esculturas que lo adornan.

Sin embargo, nosotros no exploramos mucho más, pues al día siguiente pensábamos volver para visitar el Louvre y darle una vuelta más al jardín. Así que una vez repuestas las fuerzas continuamos hacía la plaza de la Magdalena. La iglesia de la Magdalena es un templo de corte griego de proporciones inmensas. Hoy en día se utiliza en muchas ocasiones para conciertos.

Continuamos nuestro camino por el bulevar de Haussmann, hasta llegar a las famosas Galerias Lafayette. Los que nos conozcáis pensareis que habéis leído mal. ¿Nosotros yendo a visitar unos grandes almacenes? Sin embargo la guía nos prometía dos cosas: baños gratuitos y unas vistas (también gratuitas) desde un séptimo piso de la ciudad de París. ¡Viva lo gratis! A parte las galerías tienen una interesante cúpula de vidrieras que la diferencian de otros grandes almacenes.

Nuestro paseo continuó pasando por delante del Palais Garnier, la antigua Ópera de París, que ha sido inspiración para diferentes obras de arte como el cuadro de las bailarinas de Degas, o la historia del Fantasma de la Ópera. Este es el aspecto de la fachada exterior.

Hasta aquí llegaba el paseo propuesto por nuestra guía, pero nosotros continuamos con nuestra exploración de la ciudad,

Memorial de la llama de la libertad.
Memorial de la llama de la libertad

volviendo a hacer uso del NaviGo para desplazarnos hasta la parada de Alma Marceau. Desde allí queríamos dirigirnos al museo de Quai Branly nada más que para ver su muro vegetal.

Por el camino, justo antes de cruzar el puente pasamos por delante del Memorial de la llama de la Libertad. Se trata de una réplica de la llama de la estatua de la libertad y pretende ser un símbolo de la amistad entre Francia y Estados Unidos. Este es el lugar donde la princesa Diana de Gales perdió la vida en un accidente de tráfico en 1997.

Continuamos cruzando el puente de l’Alma y llegamos al Museo de Quai Branly. Su interior promete ser interesante con exposiciones antropológicas que celebran la variedad cultural del ser humano. Sin embargo nuestra curiosidad nos había llevado allí para ver el muro vegetal que cubre el museo. Se trata de un jardín vertical hecho sin tierra, utilizando un marco de metal, PVC y un fieltro no biodegradable. Una ingeniosa forma de cubrir de originalidad y belleza la fachada de un edificio.

Museo de Quai Branly
Museo de Quai Branly

Es una zona donde hay también unas vistas estupendas de la torre Eiffel, y merece la pena pasear arriba y abajo por la orilla del Sena.

 

Y de repente ¡qué hambre!

Habíamos caminado todo el día y aguantado sólo con los bollitos de pan de aceitunas y queso que habíamos comprado por la mañana. Hora de tomar de nuevo el metro y dirigirnos al barrio latino, donde nos comimos un crêpe callejero delicioso de champiñones, queso y huevo por 3,5€.

Pasamos por delante de la fuente de San Miguel Arcángel y terminamos con nuestros pasos de vuelta al hostel para descansar y prepararnos para la visita al Louvre al día siguiente.

Fuente de San Miguel Arcángel en el Barrio Latino. Paris.
Fuente de San Miguel Arcángel en el Barrio Latino.

9 Comments

  1. Qué fotazas!! Por cierto: apurais mucho la hora de comer, no?

    • Siii! Jejee, cuando hacemos pop, no podemos parar de ver cosas. Nos cuesta decir “oye, hay que comer”, sobre todo si no llevamos el sandwichillo preparado. Jejeje Por cierto, gracias por tus comentarios sobre las fotos, no sabes (o igual sí) cuanto me llenan.

  2. ¡Vaya itinerario detallado! Desde luego te lo estás currando un montón: un gran diario del viaje.

    • En el pasado me he servido del trabajo de otros por pura filantropía, y es una forma de devolverle ese favor al karma. Escribo pensando en que algún día, podría serle de ayuda a alguien… desde luego, cuando me toque la lotería me hago escritora de guías, jejjee

  3. Grandes recuerdos la plaza de la concordia XDXDXD

  4. Nena! Qué te contraten para hacer guías o que te pongán ya en un programa de televisión de viajes!!! 😉
    Aquí en Madrid hay un edificio jardín que a mi me mola mucho también.

  5. Pingback: Una semana en París. Los Preparativos. | El Caldero de Nimuë

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