Ruta: La Bersuta – Ibones de Villamuerta y Portillón – intento fallido a Forau d’Aiguallut – La Bersuta

PARQUE NATURAL DE POSETS – MALADETA

Escuaín fue nuestra última parada en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Atrás quedaban también el valle de Ordesa y el cañón de Añisclo. Delante, el valle de Benasque en el Parque Natural de Posets – Maldeta, con el pico Aneto (3.404 m), el más alto de los Pirineos, segundo más alto de la península y tercero más alto de España, tras el Teide y el Mulhacén.

Camping Aneto
Camping Aneto

Esta vez nos alojamos en el camping Aneto, como no podía ser de otra forma. Este camping se encuentra a apenas 3 kilómetros pasado el pueblo de Benasqué y tiene un entorno precioso, rodeado de picos que hacen de guardianes de las tiendas.

Disponen de bungalows y piscina climatizada al aire libre. También tienen un ciclo de actividades de animación para los más pequeños y un “salón social” con chimenea donde se puede cargar móviles y portátiles y hay conexión wifi abierta y gratuita.

El personal del camping fue de lo más amable, y nos hicieron de “punto de información” del parque natural, proporcionándonos itinerarios y mapas y explicándonos como iba el tema del autobús y el acceso al parque.

En los meses de verano, así como en otras franjas del año de temporada alta, el acceso al parque en vehículo privado está prohibido. Y de todas maneras, la carretera es bastante mala, no sólo porque es estrecha si no por los baches que parecen simas. Así que si tenéis la opción, mejor tomar el bus que ir en vuestro propio vehículo. Los autobuses son bastante frecuentes así que no es un problema conseguir uno para salir o para volver. Funcionan hasta las 7 de la tarde. Otra opción es hacerla a pie, porque la carretera es preciosa y bien merece la pena.

Lo malo de no dejar tu coche en el parking donde empieza la ruta, es qué haces si te has ido en tirantes a hacer la ruta, y de pronto al llegar arriba la temperatura ha bajado 10 grados, se ha metido una niebla baja fría y húmeda, y finalmente se pone a llover.

Desvio hacia el Forau
Desvío hacia Aiguallut

Y eso es, efectivamente lo que nos (me) pasó. Mi compañero sí que llevaba algo más de abrigo, pero tampoco llevaba ropa impermeable, y yo iba veraniega total. En la primera parte de la excursión no hubo problema, pues la pendiente, aunque corta era pronunciada, y el cuerpo entraba rápidamente en calor. Pero cuando empezamos la parte del Forau d’Aiguallut la niebla estaba bajísima, y la lluvia y el viento se apoderaron de la montaña. Nos cruzábamos todo el rato gente en sentido contrario volviendo al La Bersuta, y finalmente decidimos que por mucho que nos fastidiara nos teníamos que volver, pues hacía mucho frío y estabamos empezando a estar chorreando y la niebla podía ser un problema.

Cuando llegamos a la Bersuta realmente fue mi primer pensamiento: “espero no haberme equivocado”, porque aunque el día estaba soleado, y lo primero que hicimos fue echarnos crema del sol, en realidad el aire se notaba ya fresco y traía ese aroma lejano a lluvia.

¡Que entre la niebla!
¡Que entre la niebla!

La ruta que pudimos hacer parte directamente del parking en la misma dirección que la del Forau d’Aiguallut, pero inmediatamente hay que desviarse hacia la izquierda siguiendo unas indicaciones que dicen “Ibon Debajo de Villamuerta”. El camino hasta el primer ibon, (termino aragonés para referirse a los lagos de montaña de origen glaciar) es un sencillo sendero, con apenas ningún desnivel, y con muchos sitios al rededor para sentarse y tener un precioso picnic. Es muy frecuentado por parejas mayores y familias con niños. Si se tiene un buen carro todo terreno para los niños, también se puede llevar. Es apenas veinte minutos de paseo y merece la pena porque el ibon es muy bonito y está tan accesible que no verlo es una lástima.

Ibon de Villanueva
Ibon de Villamuerta

Lo malo de que esté tan accesible es precisamente, eso. Está lleno de gente y es muy poco tranquilo. No fue nada fácil conseguir una foto en la que no saliera NADIE.

Llegar al segundo ibon es bastante más difícil y nada recomendable con niños pequeños. Si observáis en la fotografía se ve como un reguero de piedras con forma de cascada que desembocan en el ibon. Por ahí es por donde hay que subir. Para llegar hasta allí se puede ir bordeando el lago por la izquierda, o subiendo el repecho por la derecha. Nos dijeron unos lugareños allí que era más fácil por la derecha que por la izquierda, pero luego al hacerlo al contrario a la vuelta, decidimos que es mejor ir por la izquierda bordeando el lago.

Aconito. Preciosa pero venenosa.
Aconito. Preciosa pero venenosa.

Ambos ibones no pueden estar a mucho más de 500 o 600 metros de distancia, pero el desnivel es de unos 150 o 200 metros, por lo que la subida es un poco rompepiernas para culos de ciudad como los nuestros. Sobre todo porque nos habían dicho que era una ruta “sin ninguna dificultad”, pero tardamos unos 45 minutos en subir.

Otra dificultad que encontramos es que al principio no veíamos los señalizadores del camino. La senda no está marcada oficialmente, pero sí hay dispuestos a lo largo de la subida montículos de piedra que indican el sendero.

Se va ascendiendo por roca y piedras sueltas, y todo el rato se escucha el agua glacial que fluye por debajo de estas.

Ibon de Villamuerta desde el ascenso al siguiente ibon
Ibon de Villamuerta desde el ascenso al siguiente ibon

Conforme ascendíamos daba bastante vértigo ver la velocidad con que las nubes se colaban entre los dedos de los picos montañosos y se derramaban inundando el valle al que luego teníamos que volver a bajar. También cuanto más subíamos más frío iba haciendo y el aire era cada vez más húmedo.

Pico Aneto desde el segundo ibon
Pico Aneto desde el segundo ibon

Queríamos subir hasta allí porque habíamos leído que era un excelente mirador general del macizo y los glaciares de la Maladeta.

La mala suerte era que con la niebla tan baja (y tan alta) no estábamos seguros siquiera de sí íbamos a poder vislumbrar el pico del Aneto.

Pero finalmente tuvimos suerte y una vez que llegamos arriba (temblando de frío y a la vez sin aliento) un huequito se había abierto en el cielo para dejar entre ver el pico del Aneto.

Pico Aneto
Pico Aneto

Finalmente emprendimos el camino de bajada que nos llevaría unos 25 – 30 minutos y que fue otra buena paliza para la rodilla.  Cuando llegamos abajo ya se sentían las primeras gotas de lluvia.

Almorzamos junto al camino que lleva del primer ibon a La Bersuta, y varias veces dije que iba a ir al parking a coger abrigo y el chubasquero, no recordando que el coche estaba a una hora de camino, en otro parking y que hasta aquí habíamos llegado en autobús.

Cuando terminamos de comer yo ya estaba temblando de frío así que nos pusimos en marcha masticando todavía el último bocado.

La gente que nos cruzábamos nos decía que más arriba ya había empezado a llover y que la niebla estaba muy baja, pero al principio nos resistíamos a darnos la vuelta.

Sin embargo, finalmente no nos queda más remedio, y nos quedamos sin hacer la ruta del Forau d’Aiguallut por habernos dejado los chubasqueros en el coche…¡¡Ya nos vale!!

Cuando llegamos al parking nos tiramos debajo de un árbol en el valle  aprovechando el poco sol que quedaba aquí abajo, hasta que empezamos a ponernos chorreando también (aunque ahora sí teníamos abrigo y chubasquero) y decidimos que había llegado la hora de volver al camping a descansar.

Aunque nos gustó muchísimo, nos fuimos con la sensación de que la visita al Parque Natural de Posets Maladeta había sido un poco “fail”. ¡Otro sitio más al que hay que volver! 🙂

¡Suscríbete al blog! (GRATIS)

¿Te gusta El Caldero Viajero?
Recibe gratis en tu correo recetas sanas y sencillas y relatos de inspiración viajera.

Únete a otros 623 suscriptores

6 Comments

  1. ¡Qué fotos más impresionantes! El sitio es precioso. Y por lo que dices, tanto el camping como la primera parte de la excursión son recomendables para nosotros, que seríamos de los que abultamos mucho e incordiamos en la fotos jajaja

    • Siiiiiii jajajjajaa!!! Pero como ves, os tengo siempre en el pensamiento a la hora de elaborar el post. De hecho, Luisma y yo comentamos “insitu” que la excursión al primer ibon era perfecta para hacerla con las rollizas. 🙂 Y la verdad es que sí, que el lugar es precioso… me pregunto que hace que sea un parque natural y no nacional…

  2. ¡Qué fotazas!!! Esto también me pasó a mi en una ruta de senderismo, y aprendí bien la lección!! Gracias por explicar lo que es para niños, cada vez nos pica más el culo…. tenemos que ir!!

  3. Bueno despues de ver y leer estas rutas me siento totalmente incapaz de hacer ni una pequeña parte de la primera parte de la ruta mas facil. Soy una “abuelita” con limitaciones pero agradezco enormemente que me hayas llevado de paseo por esos lugares sin sufrir una sola rozadura. Las fotos maravillosas

  4. Pffff ¡Qué pasada de fotos! Con la niebla como protagonista de casi todas ¡Me encantan!.
    Mami, tu mucho decir pero luego te pones y no paras. Sobre todo si te dicen que hay cervecita al final del camino 🙂
    Tía, me alegro mucho de estar sacando ratillos para visitar tu blog, aunque esté tardando la vida, no quiero perderme estos reportajes.
    Por cierto en la foto de Ibon de Villamuerta, solo faltan los Uruk-hai bajando por el cañon, no? 😀

  5. Pingback: 10 cosas que ver y hacer en los Pirineos | El Caldero de Nimuë

¿Tienes alguna pregunta o sugerencia? ¿Te apetece aportar algo de tu experiencia? ¡Déjame un comentario!