La Cueva de Montesinos.

“Las cuatro de la tarde serían, cuando el sol, entre nubes cubierto, con luz escasa y templados rayos dio lugar a don Quijote para que sin calor y pesadumbre contase a sus dos clarísimos oyentes lo que en la cueva de Montesinos había visto; y comenzó en el modo siguiente:

—A obra de doce o catorce estados de la profundidad desta mazmorra, a la derecha mano, se hace una concavidad y espacio capaz de poder caber en ella un gran carro con sus mulas. Éntrale una pequeña luz por unos resquicios o agujeros, que lejos le responden, abiertos en la superficie de la tierra. Esta concavidad y espacio vi yo a tiempo cuando ya iba cansado y mohíno de verme, pendiente y colgado de la soga, caminar por aquella escura región abajo sin llevar cierto ni determinado camino, y, así, determiné entrarme en ella y descansar un poco”.

Así es como describe Cervantes el momento en que don Quijote se adentra en la cueva de Montesinos, colgado de una soga y sujetado por Sancho y un primo.

Cueva de Montesinos
Entrada

 La cueva se encuentra situada en el kilometro 4 de la carretera de San Pedro. Cerca de Ossa de Montiel.

La llegada al recinto donde se encuentra la cueva es un poco engañosa. Uno llega allí, y lo primero que se encuentra es un kiosko lleno de recuerditos y cositas para comprar donde unos guías se ofrecen para hacer un recorrido, de una media hora, previo pago de un precio que ni siquiera llegamos a preguntar. Realmente no sabíamos si queríamos entrar a ver la cueva en profundidad, pues nos quedaba día de viaje por delante, y habíamos leido que tampoco es muy espectacular. Lo que nos llevaba allí era más la curiosidad literaria que el interés espeleológico.

Le preguntamos al muchacho que si podíamos acercarnos a ver la cueva de cerca y nos dijo un sí extraño, como si no le hubiera quedado más remedio que decir que sí, aunque hubiese querido decirnos que no. Lo que nos cabreó fue que en ningún momento este señor nos dijo que por supuesto que podiamos acercarnos a la cueva e incluso entrar si queríamos, porque el acceso a la cueva es libre y gratuito, no está gestionada por una empresa privada, como puede dar a entender el chiringuito que tienen montado allí.

Cueva de Montesinos
Cueva de Montesinos

¿Y cómo sabemos esto si ellos no nos lo dijeron? Pues porque conforme nos acercamos a la cueva, salió un señor mayor, con un cartelito que rezaba “guía voluntario”, que nos contó como él y su familia habían hecho de guías de la cueva durante años, cobrandole a la gente la voluntad, hasta que la empresa privada decidió organizar las entradas por grupos y con horarios, sin informar a la gente de que la entrada a la cueva es libre. Este hombre estaba allí encargandose de explicarselo a la gente, y de paso intentando recuperar los clientes que pudiera de las garras de los del kioskillo. Si hubiesemos tenido intención de adentrarnos en la cueva, lo hubiesemos hecho con este señor, que además se puso a hablar de las cosas de la cueva casi sin querer, y sin saber si la gente que estabamos allí ibamos a decidir pagarle algo  o no. Pero se le notaba que tenía pasión por lo que hacía, y que controlaba del tema. Nosotros nos adentramos hasta donde la luz se perdía del todo y te negaba la visibilidad, y nos dimos la vuelta. Dimos las gracias a este señor por habernos avisado y le deseamos suerte. Y lo dejamos allí con tres o cuatro personas que le escuchaban, que espero que finalmente sí se decidieran a explorar la cueva con él, porque el hombre se lo estaba currando.

Interior de la Cueva de Montesinos
Interior de la Cueva de Montesinos

 Nos fuimos de allí un poco cabreados de ver cómo de fácil es dejarse engañar por los “tourist trap” españolas.

Pero en el fondo ese es el espiritu de la picaresca española, ¿no? Aprovecharse de la confianza de los demás para sacar un beneficio propio, aunque no sea por los metodos más honestos.
Es algo que vemos todos los días en muchos aspectos de nuestras vidas, ¡no solo en el tema del turismo!

Nuestra siguiente parada era el Castillo de la Rochafrida, al que no sabíamos muy bien cómo llegar ya que las indicaciones que habíamos visto eran un poco confusas, y así fue que nos llevó varias vueltas en vano encontrar el desvio hacia el terreno donde se encuentra la colina del castillo. Pero finalmente llegar, llegamos.

7 Comments

  1. Justo esta semana andaba yo explicando El Quijote, y leyendo este fragmento en el que se aprecia ya la “quijotización” de Sancho, contagiado por las grandes palabras de su compañero:

    “Y luego se hincó de rodillas y hizo una oración en voz baja al cielo, pidiendo a Dios le ayudase y le diese buen suceso en aquella, al parecer, peligrosa y nueva aventura, y en voz alta dijo luego:
    —¡Oh señora de mis acciones y movimientos, clarísima y sin par Dulcinea del Toboso! Si es posible que lleguen a tus oídos las plegarias y rogaciones deste tu venturoso amante, por tu inaudita belleza te ruego las escuches, que no son otras que rogarte no me niegues tu favor y amparo, ahora que tanto le he menester. Yo voy a despeñarme, a empozarme y a hundirme en el abismo que aquí se me representa, solo porque conozca el mundo que si tú me favoreces no habrá imposible a quien yo no acometa y acabe.
    Y en diciendo esto se acercó a la sima, vio no ser posible descolgarse ni hacer lugar a la entrada, si no era a fuerza de brazos o a cuchilladas, y, así, poniendo mano a la espada comenzó a derribar y a cortar de aquellas malezas que a la boca de la cueva estaban, por cuyo ruido y estruendo salieron por ella una infinidad de grandísimos cuervos y grajos, tan espesos y con tanta priesa, que dieron con don Quijote en el suelo; y si él fuera tan agorero como católico cristiano, lo tuviera a mala señal y escusara de encerrarseXXIII en lugar semejante.
    Finalmente, se levantó y viendo que no salían más cuervos ni otras aves noturnas, como fueron murciélagos, que asimismo entre los cuervos salieron, dándole soga el primo y Sancho, y se dejó calar al fondo de la caverna espantosa; y al entrar, echándole Sancho su bendición y haciendo sobre él mil cruces, dijo:
    —¡Dios te guíe y la Peña de Francia, junto con la Trinidad de Gaeta, flor, nata y espuma de los caballeros andantes! ¡Allá vas, valentón del mundo, corazón de acero, brazos de bronce! ¡Dios te guíe, otra vez, y te vuelva libre, sano y sin cautela a la luz desta vida que dejas por enterrarte en esta escuridad que buscas!”
    Quijote, Segunda Parte. Capítulo XXII.

  2. Si esta España nuestra no cambiara nunca. Los pillos y gana panes siempre existirán sobre todo mientras existan tontitas como yo que tengo que tener cara de “venid, venid, que yo lo compro todo”.

  3. ¡Qué casualidad! Es justo ese episodio! Creo que te molaría la visitilla, aunque solo fuera por ver el sitio. 🙂

  4. ¡Qué guay el señor! Ojalá le hubieras hecho una foto, me he quedado con ganas de conocerlo.

  5. Hola, yo soy de Ossa de Montiel, soy el propietario de un camping por la zona y conozco bien el tema de la Cueva de Montesinos. La cueva es pública y está regulado su acceso por el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera y el Ayto. de Ossa de Montiel. Existe una normativa que regula el acceso de grupos reducidos, con las equipaciones de seguridad (cascos, frontales, linteras, etc) y con un guía oficial del Parque, además de los respectivos seguros de responsabilidad civil y asistencia. Las verjas las pusieron en verano del 2012 (el Parque).

    La historia de la cueva se parece a la del propio Quijote. Ha estado abandonada hasta que en el 2010 las instituciones públicas la regularon. El hecho de que estuviese abierto a todo el mundo daba posibilidad también a que hubiese botellas, cristales, basura y ojo! accidentes. Los jóvenes tiraban botellas de cristal, además del expolio del patrimonio natural, que ya me hubiese gustado enseñar a mis hijos. A eso desgraciadamente le llaman “los nubarrones de la historia del patrimonio español”. El no valorar el patrimonio histórico, natural y literario es muy propio de la sociedad española. Tenemos lo que nos merecemos. Creo que pagar 5 € adultos y 3 € los niños y disfrutar de la interpretación de los guías en un escenario tan mágico, merece la pena. Además, los niños salen super encantados con los guías. Me parece una buena forma de enseñar El Quijote, para niños y también para adultos, no nos engañemos.

    Ahora esta mucho mejor preparado para el turismo. Hay escaleras para bajar (cosa que antes, cuando hacían botellón dentro, no había) y te puedo asegurar, por conocimiento directo, que los guías tienen titulación universitaria y acreditación oficial del Parque Natural (pasan unos exámenes para eso) y conocen bien la materia. Se lo curran. En algunas visitas se disfrazan de los personajes de El Quijote y hacen visitas teatralizadas del cap. XXII y XXIII. Merece mucho la pena verlo. A todos los turistas les recomendamos que vayan. Salen encantados.

    Ah! por cierto, eso que dices de una “casetilla” (jajaja) es un punto de información oficial del Parque. Donde entre otras cosas, te hubieran informado. Claro, si hubieras preguntado… De todas formas por lo que veo, no tenías muchas ganas de pasar… Te recomiendo que la próxima vez que pases, te detengas un poco más y, sobre todo, preguntes en puntos oficiales, oficinas de turismo, hoteles, albergues, campings, hostales, etc., que son los sitios donde realmente te pueden informar. Un saludo!

  6. Pues no se por que me ha llegado a mi correo este comentario, pero bueno ya que estoy opino. Si este señor David te conociera no te diría que te detuvieses un poco mas para preguntar. Seguramente el al no conocerte no sabe que eres una viajera nata y que sabes sacarle partido a tus viajes ya sean a Boston o a Montiel. y que ademas luego los compartes con nosotros y nos llevas de viaje. Eres fantastica

¿Tienes alguna pregunta o sugerencia? ¿Te apetece aportar algo de tu experiencia? ¡Déjame un comentario!